Historia de la Tecnología de la Fotografía
El daguerrotipo y el ambrotipo: el retrato y la imagen-objeto
A través de los años el hombre ha tenido la necesidad de capturar las imágenes, siendo superficies significativas que han servido como mediaciones que re-presentan y re-construyen historias y realidades. El deseo de conservar los recuerdos surge en todas las culturas, por lo que la vida se documenta para que no se pierda en el olvido. Así pues, la fotografía ha formado parte de un rito familiar, y es a través de las imágenes que las personas reconstruyen sus historias, creando un lazo entre el pasado y el presente.
Durante el siglo XIX, la necesidad de trascender mediante retratos, así como la búsqueda por capturar y plasmar imágenes de la realidad, llevaron al desarrollo y perfeccionamiento de técnicas fotográficas, dentro de las cuales, en inicio, se encontraron el daguerrotipo y el ambrotipo.
No obstante que los temas de las representaciones fotográficas fueron variados, en este ensayo haré una breve reflexión sobre estas dos técnicas enfocándome en el género del retrato. Asimismo, abordaré el aspecto de la imagen-cosa, entendiendo como tal al conjunto formado por la fotografía y su estuche contenedor empleado en ambos procesos. A continuación, y como punto de partida, explicaré brevemente en qué consiste cada técnica.
El daguerrotipo es un positivo directo, es decir, la imagen salía directamente de la cámara por lo que no existían negativos. En este proceso se empleaba una placa de cobre recubierta por una fina capa de plata pulida, donde la imagen se forma debido a las pequeñas partículas que eran depositadas en la superficie tras haber, sensibilizado, expuesto, revelado y fijado la imagen.[1] Una vez realizados estos procesos, el daguerrotipo era cuidadosamente colocado dentro de estuches forrados de terciopelo, que al comienzo eran similares a las cajitas de cuero que se utilizaban para las pinturas en miniatura, y se protegía la imagen con cristales. No obstante, en Europa también fueron enmarcados con cartones de passe-partout y vidrios pintados.[2]
El ambrotipo, por su parte, es un negativo de colodión en vidrio, excepto por el hecho de que la plata era sobreexpuesta y luego tratada con una solución química que daba a la imagen un tono blanquecino. Posteriormente se le oscurecía el fondo pintando el vidrio de negro o colocándoles tela o cartón, permitiendo ver la imagen en positivo.[3] Cabe señalar que los ambrotipos, presentaban una similitud con los daguerrotipos, no en técnica, sino al ser montados en el mismo tipo de estuches.
Los primeros daguerrotipos fueron principalmente de temas de arquitectura debido a que los tiempos de exposición eran sumamente prolongados e impedían tomar personajes. Fue gracias a los avances en la técnica que se hizo posible la ejecución de retratos reduciendo los tiempos de exposición a menos de un minuto. Estos avances a su vez, permitieron la apertura de estudios retratistas, donde debido al abaratamiento de la producción, casi cualquier persona podía posar frente a las cámaras.[4]
Por su parte, la gran demanda en los retratos de familia se debió en buena medida a la alta sensibilidad que frente a la muerte tuvo el siglo XIX, cuando la tasa de mortalidad se elevó.[5] El hombre al saberse amenazado con desaparecer, vio en la imagen fotográfica una opción viable para perdurar, por lo que hizo uso de la fotografía como testimonio para dejar huella, reconstruyendo su vida a través de imágenes cargadas de significación.
Tras haber consultado una y otra vez las fotografías y ante el mayor peso que ofrece la materialidad, acabamos por desechar en nuestra memoria los débiles recuerdos carentes de tangibilidad, por lo que las fotos se convierten en el documento que certifica nuestra existencia.
En cuanto a la imagen-objeto, y como mencioné con anterioridad, en ambos procesos es posible encontrar imágenes montadas en estuches a manera de contenedores para el resguardo de la imagen. Estamos pues, ante cápsulas de información.
Si consideramos que la imagen es una extensión de la persona representada, el estuche o contenedor juega un papel de protección, es aquello que salvaguarda la esencia del sujeto. La caja protege, evitando la pérdida de información y el deterioro, que se traduce como el olvido. En este punto cabría la analogía entre el deterioro y la memoria. A pesar de que las imágenes parecen definitivas, el paso del tiempo ejerce su acción y se encarga de tornarlas borrosas y distorsionadas como nuestra memoria.
Si bien es cierto que la necesidad de trascender mediante retratos y la conservación de los recuerdos fueron temas esenciales en el desarrollo de las técnicas fotográficas, debemos recordar que las fotografías no son eternas. Las imágenes, al igual que nuestra memoria, sufren deterioros que ocasionan la pérdida de visibilidad. Como menciona Susan Sontag, “Las fotografías, que juegan con la escala del mundo, son a su vez reducidas, ampliadas, recortadas, retocadas, adulteradas, trucadas. Envejecen, atacadas por las enfermedades habituales en los objetos...”[6]
Finalmente, recordemos que el conocimiento lleva a la valoración de los objetos, de ahí que se conserva lo que se conoce. Por lo que resulta fundamental adentrarnos en las técnicas y valorarlas en todos sus sentidos (valor tecnológico, funcional, social, histórico, estético-artístico, etc.). Ya sea porque fueron parte de un desarrollo dado a través de los años producto del esfuerzo de una lista innumerable de personas, o bien, por ser un medio de expresión, producto de un individuo o cultura.
Bibliografía.
• Sontag, Susan, Sobre la fotografía, Editorial Edhasa. Barcelona, 1996.
• Lavédrine, Bertrand. Photographs of the Past, Process and Preservation. The Getty Conservation Institute. Los Angeles. 2009. p. 26-28
• Newhall, Beaumont. Historia de la fotografía. Editorial: Gustavo Gili, Barcelona. 2002, p.32
Páginas en internet.
• Alternative Photography en http://www.alternativephotography.com/wp/, consultado en Agosto, 2010.
• Fotografía post mortem , Victor Gauna y su hijo
(1865-1868)http://documentosdelabismo.blogspot.com/2008_10_01_archive.htm
• Fotografía de Jean-Baptiste Sabatier-Blot (Francia, 1801–1881), en ella aparece su hija junto a una mujer, en 1850. Disponible en http://cambiorad.blogspot.com/2009/11/daguerrotipo.html
• Retrato de Jóven Americano, 1854. Ambrotipo. Fotógrafo desconocido. Disponible en http://www.libroviejoymas.com/producto.php?kod=355
• Retrato de niña, Anónimo. Daguerrotipo. Disponible en http://www.mydags.com/product_info.php?cPath=67&products_id=471
[1] Bertrand, Lavédrine. Photographs of the Past, Process and Preservation. Los Angeles, 2009. p. 26-28
[2] Beaumont, Newhall. Historia de la fotografía. Barcelona, 2002. p.32
[3] Bertrand, Lavédrine, op. cit., p. 55
[4] Beaumont, Newhall, op. cit., p.27-29
[5] Ibid, p. 32
[6] Sontag, Susan. Sobre la fotografía. Barcelona, 1996. p. 14
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